Miedo, siempre el miedo.

A vos que confundis soledad con libertad.
No entendiste nada de éste viaje.
Preferís hundirte en tus pensamientos y no comprometerte con nada, con nadie. Tan aterrado estás?
Naciste y necesitaste enseguida unos brazos que te abrazaran, por algo será no?
Diste tus primeros pasos y tomaste una mano para no caer.
Dijiste tus primeras palabras y necesitaste de los sonidos de un otro para descubrirlas.
Aprendiste a leer y escribir y necesitaste que te mostraran como hacerlo.
Tu cuerpo creció y cambio y necesitaste que alguien te lo explicara.
Lloraste y reíste y necesitaste que alguien lo compartiera.
Te tembló el cuore y necesitaste que alguien lo agradeciera
Que carajo te hizo pensar que estás solo?.
Crecemos y es como si la vida nos pegara una trompada y asustados huyeramos para quedarnos inmóviles, apartados de todo, buscando volver a ese vientre en donde todo era calma.
Nos compramos el cuento de que solos estamos mejor, repetimos el discurso de yo quiero viajar, no quiero ataduras, solo estoy mejor, el otro te complica la vida, no quiero dar explicaciones, no necesito de nadie, conmigo mismo estoy mejor...
Y así bla bla bla...
Así estamos, olvidándonos de lo que realmente vale la pena, de valorar las pequeñas cosas que hacen de éste viaje un desafío constante.
Le hechamos la culpa a todo lo de afuera de nuestra tan mal llamada mala suerte y nos nos hacemos cargo de que somos nosotros quien preferimos dar esos pasos y no otros.
Este mundo cada vez se llena mas de soledades y menos de libertades.
No entendiste nada! La libertad se comparte, la soledad te aísla, te mata aunque sigas respirando.
Deja de ser un cagón, salí y gritate que necesitas de un otro, de esos otros, dejate abrazar, amar. El miedo nos hace separarnos, la osadía nos hace encontrarnos. Jugatela que la vida pasa y pasa rápido pero mientras más vivís y compartís más enlenteces sus pasos.

22 de octubre del 2017.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Compañías que se esperan.

¿Quién es?.

Ojos